La última conquista de Mendilibar

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Los enfrentamientos entre Eibar y Atlético son sinónimo de veteranía y experiencia en los banquillos. José Luis Mendilibar y Diego Pablo Simeone, los dueños de las dos pizarras que más temporadas consecutivas llevan en Primera, frente a frente. Hasta ahora, el entrenador argentino se había impuesto con claridad al técnico vizcaíno -siete victorias y dos empates-. El premio para Mendi llegó en su décimo encuentro contra el Cholo. Una victoria que le permite romper las estadísticas y, de paso, encarar la segunda vuelta con una bocanada de oxígeno.

Mendilibar ya tiene el triunfo que le faltaba como entrenador del Eibar. En su palmarés aparecían triunfos históricos como el de la pasada temporada ante el Real Madrid, la goleada contra el Sevilla de hace dos años, la exhibición en Mestalla de la 17/18 o el empate sumado contra el Barcelona hace ocho meses. Pero si había un equipo que se le resistía en Ipurua era el Atlético. Los colchoneros contaban con victorias todas sus visitas al feudo armero en Primera. Eso ya es historia.

El Eibar venció a su bestia negra en un encuentro que fortalece el trabajo colectivo. Con la defensa bajo mínimos y jugadores importantes como Ramis, Arbilla, Oliveira, Diop, Escalante o Kike García en la grada, el colectivo emergió para hacer valer eso de que la unión hace la fuerza. Piezas secundarias en el primer tramo del curso como Burgos, Bigas, Tejero o Sergio Álvarez volvieron a aprovechar su oportunidad y confirmaron que en el fondo de armario hay más prendas que escoger de las que en un principio parecía.

El conjunto armero dio continuidad a las buenas sensaciones con las que cerró el año. Empató en San Mamés, arrolló al Granada, estuvo cerca de puntuar en Mestalla y despejó las dudas que sembró con su discreta versión en Cáceres ganando al Atlético en el mejor partido que se le recuerda esta temporada en Ipurua. La afición armera se llevó la primera alegría de 2020 y el equipo recuperó el fortín que debe llevarle en volandas hasta la permanencia.

La labor de Mendilibar tiene mucho valor en la reacción azulgrana. El Eibar ha recuperado la esencia que le ha acompañado en los últimos años, vuelve a ser un equipo incómodo para sus rivales gracias a la presión asfixiante que realiza y lo mejor de todo es que los jugadores están otra vez contagiados por cada uno de los mandamientos de la pizarra de su entrenador. El desgaste físico de hombres como Enrich, Orellana o Expósito lo demuestra.

Mendilibar sabía que ganar al Atlético pasaba por adelantarse en el marcador. Todo lo que fuese un gol de los rojiblancos complicaba mucho el partido. De hecho, el Eibar no había sido capaz de marcar al equipo colchoneros en sus cinco últimos desplazamientos a Ipurua, pese a arrinconar y dominar a los hombres del Cholo durante muchas fases. Son pocos los equipos que se manejen mejor que el Atlético cuando tienen el viento a su favor. Y la clave para que sufrieran era provocar un huracán en su campo.

El gol de Burgos a los diez minutos cambiaba el guion de los últimos partidos. Quedaban todo el encuentro por delante y el Atlético iba a vender cara la derrota. Los madrileños apretaron, pero el Eibar supo aguantar en los momentos delicados. Mendilibar estuvo certero en los cambios de la segunda mitad para refrescar las piernas de los suyos y el gol de Expósito puso fin a la maldición que rodeaba a los armeros cada vez que se medían a los colchoneros. Nadie contaba con esta victoria al principio de la temporada, pero Mendi ya tiene una conquista más en su casillero.

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